Por fin se confirmó el fichaje del sustituto de Marc Jackson. El elegido ha sido el que desde hace unos días sonaba con más fuerza, el americano con pasaporte macedonio Jeremiah Massey. Un refuerzo de auténtico lujo para el Obra, y una noticia la de su fichaje que desgraciadamente ha quedado eclipsada por el terremoto desatado en la directiva del club. Lo que debería haber sido un día de esperanza e ilusión para el futuro de la temporada ha acabado convirtiéndose en un auténtico culebrón en el cual los rumores se han desatado, apuntando a unos y otros como culpables de no se sabe bien qué.
La rueda de prensa de este lunes fue de todo menos aburrida. José Ángel Docobo, presidente del Obradoiro, comparecía para anunciar el fichaje de Jeremiah Massey, ala-pivot de 2.02 metros y 27 años de edad. El jugador, con pasaporte macedonio, llevaba toda la temporada en blanco, contratado por el Real Madrid pero sin ficha y sin jugar desde el Europeo de septiembre pasado (12 puntos y casi 5 rebotes en 20 minutos con la selección macedonia). En su única temporada en la ACB, en el Madrid, promedió unos interesantes 8,5 puntos y 4,5 rebotes en 21 minutos por partido, aunque la llegada de Ettore Messina y la revolución total de la plantilla madridista le dejó sin sitio en el Madrid 2009/2010. Antes del Madrid, Massey había triunfado en el Aris de Salónica, en donde curiosamente había coincidido con Rey Terry (y con Kostas Vasileiadis en el eterno rival, el PAOK). En Grecia fue donde Massey ofreció sus mejores prestaciones, sobre todo en la temporada 2007/08, en donde promedió en Euroliga nada menos que 17 puntos y 8,5 rebotes (y 18,2 y 8,7 en la liga griega).
Massey es un ala-pivot de gran movilidad, muy físico y rapidísimo en las transiciones. Su en principio escasa altura la compensa con una capacidad de salto brutal y un gran poder intimidatorio, y a poco que mantenga un estado de forma aceptable puede y debe ser un grandísimo jugador para el Obradoiro desde el primer momento. Era el jugador preferido por el cuerpo técnico para completar la plantilla, y su llegada va a permitir jugar al equipo de una manera muy diferente a la que se podía ver hasta ahora. En el aspecto deportivo, por tanto, todo apunta a que el Obradoiro acaba de dar un enorme paso adelante.
Las mayores dudas sobre el fichaje de Massey han venido por el lado económico. Es evidente que por mucho que Alberto Blanco haya vuelto a realizar una gestión más que brillante consiguiendo traer a Santiago a un jugador de primer nivel, el coste de tener en el Obra a un jugador de este nivel es algo que excede las posibilidades económicas "normales" del club. Docobo anunció que debido a ello se hará un nuevo día del club o tres medios días para poder tener esos ingresos extra que se necesitan para sufragar el coste del fichaje. Hasta ahí, todo correcto, pero...
Ya el domingo se anunciaba la dimisión de Javier Laíño, la mano derecha de Docobo en los buenos y malos tiempos del club. Aunque hay más rumorología (por definición, siempre parcial) que datos claros y contrastados, todo apunta a desavenencias en la gestión económica del fichaje de Massey (al menos esa parece haber sido la gota que haya colmado el vaso). Y para añadir más leña al fuego, a preguntas de la prensa era el propio Docobo quien anunciaba de una manera extraña y sorpresiva la destitución de Miguel Juane como director general del Obradoiro. En este caso no se han dado razones concretas para tomar tal decisión, aludiendo a un escueto "pérdida de la confianza" como motivo del cese. La marcha de Juane se ha convertido desde ese momento en la verdadera "bomba" informativa de la jornada, eclipsando totalmente la del fichaje de Massey.
A la espera de que se pueda reconducir la situación (algo que apuntaba al menos como "deseable" el propio Javier Laíño en la Radio Galega esta noche), la realidad en estos momentos es que el Obradoiro se ha desprendido del hombre clave en la estructura profesional del club, justamente en el momento más importante de la temporada. Se anuncia una rueda de prensa de Juane para este miércoles, y la incredulidad y la preocupación son las notas predominantes entre la afición obradoirista.
Esperemos acontecimientos, pero sobre todo EXIJAMOS CORDURA a todos los implicados en este culebrón. No podemos permitirnos estropear en un momento algo tan mágico como está siendo este Obradoiro de ACB que tantas alegrías nos está dando. Cordura, cabeza fría, sensatez o, por decirlo de una manera más nuestra, SENTIDIÑO, POR FAVOR...